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La actual situación de pandemia ha ocasionado que las dinámicas sociales cambien, llevándonos a ser más dependiente de los entornos digitales. Estos son los nuevos escenarios donde podemos cumplir con nuestros compromisos profesionales y mantener nuestras relaciones personales.

Las herramientas tecnológicas se han convertido en una necesidad, aprender su uso es hoy la tarea de miles de colombianos que, en cuestión de días se enfrentaron a un escenario en el que eran indispensables para trabajar, mantener sus negocios, comunicarse o realizar pagos y transacciones financieras, además del imprescindible uso de estas para el desarrollo de la educación. Todo esto de cara a la situación de salud que atraviesa el mundo, donde el distanciamiento físico es la mejor forma de evitar el contagio de la Covid-19.

Muchos de los trabajos y oficios que se desempeñan en nuestra sociedad son necesariamente ejecutados por varias personas, por lo que para reactivar estos sectores de la economía, aparte de tener que pasar por un replanteamiento en cuanto a protocolos de seguridad, muchas empresas se vieron en la obligación de ver qué partes de todos los procesos se podían llevar a lo digital. En algunos casos, por mencionar un ejemplo, los odontólogos, deben estar con su paciente al lado, mientras que otros procesos operativos como los contables o administrativos si se pudieron llevar a un entorno netamente digital. Quiero decir con esto que no estábamos preparados para asumir un reto frente a lo digital y a la virtualidad, si bien se estaban haciendo avances en este aspecto aún no se había pensado en esta escala, donde se depende en un gran porcentaje del servicio de internet y todas las interacciones que hacemos por medio de este.

En nuestro país gran parte de la economía la ocupan pequeñas, medianas y micro empresas, donde la transformación digital en términos generales no hace parte de los fuertes y la cultura de estas organizaciones. Por esta razón, al iniciar el tiempo de aislamiento preventivo, se vieron en la obligación de hacerle frente a este tema, y para poder seguir adelante y siendo parte del mercado, por obligación, debieron desarrollar estrategias digitales, implementar páginas web y hacer uso de redes sociales para seguir comercializando sus productos. Este tipo de economía emergente en internet les aseguraría, al menos, una plaza dentro del mercado, lo que obligó al vendedor tradicional a ponerse al nivel de grandes empresas que ya tenían su productos disponibles en internet. Con este proceso, se han dado grandes pasos en la evolución del E-comerce, ya que en unos meses se desarrollaron en diferentes sectores económicos los proyectos que estaban planeados para años, un tema del que nos habla Juan Manuel Wilches Durán, Ingeniero Electrónico de la Pontificia Universidad Javeriana y MBA (Master of Business Administration) en nuestra próxima edición de Revista Javeriana, enfocada a las empresas y la educación durante la pandemia.

Ahora, la transformación digital no solo afectó a las empresas, nos afectó a todos. Antes, era una opción prescindir del uso de correos electrónicos, redes sociales, servicios de mensajería instantánea, y hasta del teléfono; ahora, eso no es una opción, ya que son los medios por los cuales podemos comunicarnos con nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo y hasta con funcionarios de diferentes servicios que necesitamos, por ejemplo, las citas médicas telefónicas, o las clases virtuales que por obligación grandes y chicos deben tomar. Pero, además, a muchos nos tocó aprender a hacer uso de plataformas tecnológicas para llevar a cabo compras, pago de facturas de servicios públicos y privados. También se dio un cambio en los hábitos de consumo de internet, ahora los gastos en datos móviles han disminuido mientras el consumo en servicios de hogar han aumentado. A su vez, la utilización de plataformas de entretenimiento y streaming de video se convirtieron en las predilectas de las personas y familias colombianas para pasar el tiempo. Sin embargo, con todo esto, algo que debemos resaltar es el cambio más relevante, el cambio de pensamiento y mentalidad. Nos hemos hecho más conscientes de la necesidad de tener a los demás cerca, valoramos más la compañía, valoramos más la posibilidad de aprender cosas nuevas y de poder estar actualizados con las herramientas que muy seguramente a futuro se van a mantener para seguir adelante; diferentes generaciones unidas por una misma necesidad, compartir, hablar, saber del otro, poder ayudarnos así estemos lejos.  Cuando digo distintas generaciones, hablo de la abuela que cuida a su nieto mientras su madre enfermera está trabajando, y ella debió aprender a usar las plataformas para poder acompañarlo en sus clases; el pastelero que se vio en la obligación de abrir un comercio en Facebook para poder vender sus productos; los abuelos, padres e hijos que aprendieron a hacer una videollamada grupal para saber cómo están; también, la solicitud de medicamentos, citas, productos de primera necesidad, interacciones comerciales, domicilios, todo en un mismo momento; este cambio es real. La transformación digital, ahora, la vivimos todos en los diferentes aspectos de nuestras vidas, y está generada por una necesidad: la de poder estar conectados con el otro, con el mundo.