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Mujeres increíbles han marcado la historia alrededor del mundo y nuestro país no ha sido la excepción. Mujeres fuertes, exitosas, amorosas, honestas, pero sobre todo con la voluntad de ayudar a los demás de forma desinteresada.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza. El ideal del desarrollo está marcado por la familia y por la vida en comunidad, todos grupos que nos brindan protección, amor y educación social y académica. Y a medida que vamos creciendo, fortalecemos nuestra consciencia de los valores familiares, las creencias y la responsabilidad social para tratar a los demás como nuestros pares.

A lo largo de la vida todos los seres humanos desarrollamos capacidades que nos permiten convivir de manera pacífica y positiva en sociedad. Pero, en muchos casos, son las mujeres quienes más expresan estas habilidades en sus entornos cercanos. Por ejemplo, encontramos en nuestra sociedad mujeres que se desempeñan como gestoras sociales, que día a día luchan para poder dar un plato de comida a niños y niñas menos favorecidos, voluntarias en hospitales y fundaciones, quienes aprovechan su buena salud para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que no la tienen, médicos y enfermeras ubicadas en zonas de conflicto cumpliendo una labor humanitaria, por mencionar solo algunas cosas que las destacan.

Martha Lucia  Merchan, “La Tuchis” Coordinadora Premio Cafam a la Mujer

Con todas estas cualidades, las mujeres logran cambiar vidas, hacer la diferencia en sus territorios y generar cambios en la percepción del mundo a nivel general. Un reconocimiento a estos esfuerzos y al impacto que tienen las mujeres en sus comunidades es lo que ha visibilizado el Premio Cafam a la Mujer que, durante 32 años y en casi todo el territorio Nacional, ha ubicado y destacado a las mujeres que están cambiando el país. Sus historias de vida, con las que han cambiado a muchas a su alrededor, son exaltadas cada año.

El Premio Cafam a la Mujer nació en 1988 y es un homenaje a todas las mujeres que de forma anónima, desinteresada y con profunda devoción, amor y convicción, ejecutan labores para ayudar a sus comunidades y darles posibilidades de bienestar. Es un premio para las mujeres que se han dedicado a brindar esperanza a muchos colombianos vulnerables y así ayudarlos a superar las circunstancias difíciles que deben atravesar. Este premio tiene el propósito de entregarles un merecido reconocimiento a esas mujeres que con esfuerzo y dedicación le devuelven la fe y los sueños a los más necesitados logrando obras visibles, tangibles y concretas.

Durante todos estos años, la organización del Premio Cafam a la Mujer ha conservado un archivo histórico, donde todas ellas son las protagonistas, un documento donde se plasman las obras de estas mujeres que han generado, generan y tiene planes para seguir cambiando vidas. Se trata del Libro de Oro de la Mujer Cafam, donde es posible conocer y tomar como inspiración las historias que demuestran que con una sola acción desinteresada se puede generar un cambio profundo en el entorno y en la calidad de vida de los demás. Actualmente, la organización de este premio se encuentra a cargo de Martha Lucia  Merchan, “La Tuchis” como le llaman de cariño las personas más allegadas. Ella es Comunicadora social y relacionista pública egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, quien con su equipo de trabajo se encarga cada año de hacer este evento y encontrar aquellas historias que hay que destacar. Sobre ella conoceremos más en nuestra edición dedicada a las mujeres, donde hablamos con Martha Lucía sobre la gestión que realiza para que el premio sea lo que es hoy.

Sin duda, este es un reconocimiento muy valioso que reúne a grandes mujeres que están a nuestro alrededor. Sin embargo, esta también es una invitación para que hagamos ese mismo ejercicio en nuestros círculos más cercanos. Nuestras madres, amigas, tías, profesoras, compañeras de trabajo… en fin, todas las mujeres que nos han acompañado o reconfortado, de las que nos enamoramos con las que podemos construir sueños, a todas ellas las podemos reconocer como únicas y valiosas.