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El 75% de las nuevas enfermedades infecciosas que circulan en el mundo, tienen un origen animal. Los hábitos de alimentación humana poco sustentables, el rápido aumento en la deforestación, los mercados globales de animales vivos y el uso excesivo de medicamentos en animales de consumo son algunos de los factores que nos están poniendo en constante riesgo.

El pasado 6 de julio, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó su más reciente reporte: Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión, en el que se exploran y analizan algunos hallazgos sobre este tipo de enfermedades, además de plantear algunas recomendaciones para que, como humanidad, tengamos en cuenta para prevenir situaciones como esta en el futuro.

El SARS-Cov2, el coronavirus que tiene al planeta entero en vilo es de origen zoonótico, es decir, que se transmite entre animales y humanos. Pero, no es el único. De hecho, “el 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos y el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes son de origen zoonótico. Por ejemplo, el ébola, SARS, el virus Zika y la gripe aviar, todas llegaron a los humanos a través de animales”, como explica Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

Así que, entender este tipo de enfermedades, reconocer cuáles son los efectos que tienen en nuestra salud y entender mejor cómo podemos minimizar los riesgos de que sigan apareciendo, son procesos clave a la hora de pensarnos la recuperación después de la pandemia.

En el informe, entonces, se identifican 7 tendencias de origen humano que impulsan la creciente aparición de estas enfermedades y, así mismo, plantea 10 recomendaciones para los gobiernos y tomadores de decisiones con el fin de minimizar estos riesgos.

¿Qué estamos haciendo?

  1. Incremento en la demanda de proteína animal

El aumento en el consumo de proteína animal, sobre todo en países de medio y bajo ingreso, sumado al crecimiento acelerado de la población han generado un aumento considerable en la producción de carne (+260%), leche (+90%), y huevos (+340%) en los últimos 50 años, una tendencia que se prevé seguirá constante en las próximas décadas.

  1. Intensificación agrícola insostenible

El aumento en la demanda de animales para consumo humano estimula la intensificación e industrialización de la producción animal. En este proceso, se generan cada vez más animales genéticamente similares que deben vivir en espacios reducidos y sin distancias seguras entre unos y otros. Este escenario hace que el riesgo de una infección sea mucho mayor. Desde 1940, las medidas de intensificación de prácticas agrícolas han estado relacionadas con más del 50% de enfermedades zoonóticas. Y, de acuerdo con cálculos globales, un tercio de los cultivos se destinan al alimento de estos animales. Esto, en algunos países como Colombia, propicia la deforestación.

  1. Incremento en el uso y la explotación de vida silvestre

Actividades como el consumo, la recreación, la investigación y otros usos comerciales de animales aumentan el contacto entre personas y animales (vivos o muertos) en toda la cadena de suministros, lo que, a su vez, aumenta los riesgos de que aparezcan enfermedades de origen zoonótico.

  1. Uso insostenible de los recursos naturales acelerado por la urbanización, cambios en el uso de la tierra y las industrias extractivistas

El desarrollo de la infraestructura, muchas veces con muy poca planeación, disminuye la distancia entre los humanos y los animales salvajes. El asentamiento de nuevos grupos humanos cerca de zonas boscosas o selváticas, y una pobre adecuación de la infraestructura de servicios básicos aumenta la proliferación de vectores de propagación de patógenos como los zancudos, las garrapatas y los mismos animales.

  1. Turismo y transporte

Las enfermedades se mueven alrededor del mundo en períodos más cortos aún que sus propios períodos de incubación. Ya sea a través del turismo o del transporte (legal o ilegal) de animales y productos derivados, aumenta el riesgo de la aparición y la difusión de enfermedades zoonóticas.

  1. Cambios en las cadenas de suministro de alimentos

La ampliación y diversificación de las cadenas de suministro de alimentos derivados de animales ha ampliado el espectro de lugares y actividades donde el riesgo de la aparición y propagación de enfermedades infecciosas es mayor. En países de ingresos medios y bajos, por ejemplo, las pocas regulaciones y la existencia de mercados sin la infraestructura de cuidado y mantenimiento de los alimentos se propicia la propagación de estas enfermedades.

  1. Cambio climático

Se ha demostrado que muchas de estas enfermedades son sensibles al clima, y en un escenario más cálido, húmedo y propenso a los desastres climáticos es muy probable que estas enfermedades sobrevivan por más tiempo.

¿Qué se puede hacer?

La mayoría de los informes publicados hasta el momento se han enfocado en dar recomendaciones para tratar la enfermedad y prevenir la propagación del virus actual. Pero, desde el PNUMA se ha planteado una gran estrategia conocida como “Una sola salud”, en la que la salud humana, la salud del medio ambiente y la salud animal deben converger como única estrategia realmente efectiva para prevenir, identificar y enfrentar enfermedades como la Covid-19 en el futuro.

Este enfoque surge como resultado de la alianza entre la FAO, la OIE y la OMS, así como muchos otros grupos de expertos que reconocen la importancia de reunir conocimientos especializados de médicos, veterinarios y ambientalistas para asesorar a gobiernos, empresas y a la sociedad civil para lograr una salud perdurable para las personas, los animales y el medio ambiente por igual.

Las recomendaciones incluyen:

Conciencia. Aumentar la conciencia y la comprensión de enfermedades zoonóticas y emergentes tendrá como resultado un aumento en el apoyo a las estrategias de reducción de riesgos.

Gobernanza. Aumentar el apoyo y fortalecer las estrategias colaborativas e interdisciplinarias.

Ciencia. Ampliar la investigación de las complejas dimensiones sociales, económicas y ecológicas de las enfermedades.

Financiamiento. Mejorar los análisis de costo-beneficio de las enfermedades y las estrategias de prevención para optimizar las inversiones y reducir las pérdidas.

Monitoreo y regulación. El desarrollo de mejores medios de control, monitoreo y regulación en actividades o procesos que representan un riesgo, por ejemplo, en la industria de alimentación.

Incentivos. Considerar dar incentivos para el desarrollo y fortalecimiento de modelos de producción de alimentos sustentables, con el fin de generar alternativas de seguridad alimentaria que no dependan de la destrucción o de la explotación insostenible de hábitats y la biodiversidad.

Bioseguridad y control. Identificar más eficientemente los factores que favorecen la aparición de enfermedades zoonóticas y, así mismo, incentivar el seguimiento de las recomendaciones de bioseguridad en la producción de alimentos.

Hábitats para la agricultura y la vida silvestre. Apoyar y promover las iniciativas que promueven la coexistencia sostenible de la agricultura, la producción animal y la vida silvestre. Fortalecer la implementación de los compromisos en conservación de hábitats y su recuperación, del mantenimiento de la conectividad ecológica, reducción de pérdida de hábitats y de incorporar los valores de la biodiversidad en la toma de decisiones públicas y privadas y en los procesos de planeación.

Construcción de capacidades. Fortalecer las capacidades existentes y promover la creación de nuevas capacidades que ayuden a mejorar la comprensión de las dimensiones humanas, animales y ambientales de las enfermedades.

Operacionalización del enfoque “una sola salud”. Promover y gestionar efectivamente la implementación de este enfoque en el uso de la tierra y la planeación desde el desarrollo sostenible.

¿Y en Colombia?

El mensaje del PNUMA ha sido recibido con satisfacción por organizaciones alrededor del mundo. En Colombia, la ONG Sinergia Animal, que aboga por las dietas a base de plantas, está, incluso, liderando una campaña virtual para llevar estas recomendaciones a las agendas de los líderes colombianos. “Sin duda estaríamos viviendo una realidad mucho más sustentable y segura si no fuera por la creciente demanda de las proteínas animales”, dice Katherin Torres, Coordinadora de Campañas de la organización. “Ya no podemos depender tanto de un sistema alimentario que pone en peligro nuestros ecosistemas y nuestra salud”.

Con la campaña “Antes de que sea tarde”, Sinergia Animal espera que desde las instancias más altas del poder en el país se tomen medidas para prevenir futuras pandemias deteniendo la deforestación, prohibiendo el uso irresponsable de drogas en las granjas de animales y cambiando los sistemas alimentarios para que sean menos dependientes de las operaciones de ganadería intensiva. La petición está disponible en la plataforma Change.org, y se puede consultar en el siguiente enlace: www.change.org/pandemiascolombia