En nuestro archivo hemos encontrado La capacitación civil de la mujer, un texto en el que un proyecto a favor de la eliminación de la potestad marital hace evidente el conflicto social entre la Iglesia católica, el deseo por la emancipación de la mujer y el comunismo.

Denis María Zárate Díaz*

Sufragio femenino en Colombia. Fotografía tomada de Señal Memoria. 

Dentro de las páginas de nuestros más de 85 años de archivo se encuentra la historia de nuestro país, de los Jesuitas y de la Pontificia Universidad Javeriana. Historias que se entrelazan, construyen y plasman a partir de las opiniones de los autores, la publicidad y el diseño mismo de las revistas, haciéndolas un tesoro de inimaginable valor patrimonial. En este segundo encuentro y a propósito de nuestra edición Ser mujer, hoy les presentamos el artículo La capacitación civil de la mujer, publicado en 1961 en el número 275 de la Revista Javeriana.

En 1961 la primera senadora de la república, Esmeralda Arboleda Cadavid (1921-1997), presentó ante la primera comisión de la Cámara un proyecto de ley sobre la capacitación civil de la mujer que buscaba, entre otras cosas, modificar el código civil para abolir la potestad marital. El código civil que regía en la época había sido expedido en 1887 y señalaba en el artículo 176 que: “los cónyuges están obligados a guardarse fe, a socorrerse y ayudarse mutuamente en todas las circunstancias de la vida. El marido debe protección a la mujer, y la mujer obediencia al marido”. La modificación que pretendía la senadora, como aparece en Vida nacional, señalaba que:

“los cónyuges tienen iguales derechos y deberes. Están obligados a guardarse fidelidad, a socorrerse y ayudarse mutuamente en todas sus circunstancias, y a vivir en común, salvo cuando ello ponga en peligro la salud o la vida de cualquiera de los dos”.

Las reacciones no se hicieron esperar y el número de junio de 1961 de la Revista actuó como una gaceta para recoger algunas de ellas: en Vida nacional se habló de Esmeralda Arboleda; en Ensayos, Ignacio Sicard, S.J. escribió su crítica al proyecto y en Documentación, el cardenal Luis Concha defendió la potestad marital. Sicard, jesuita y quien en algún momento fue decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Javeriana, escribió para la Revista el artículo que les presentamos en esta oportunidad. La posición del autor es clara: “[es] un proyecto de inspiración comunista y de consecuencias desastrosas para una nación católica […] se debería más bien hacer una revisión de nuestros preceptos legislativos para consolidarla y devolverle su pleno vigor [a la potestad marital], sin menoscabo de los derechos de la mujer”.

Los logros legislativos de las mujeres hasta la década de los 60 en Colombia habían sido primordiales. Desde 1932 las mujeres habían adquirido derechos económicos pues podían negociar y disponer libremente de sus bienes sin necesidad del permiso y representación de sus esposos. Posteriormente en 1954, las mujeres adquirieron derechos políticos al concedérseles la posibilidad de elegir y ser elegidas popularmente, es decir, se les reconoció la condición de ciudadanas. Sicard ve entonces natural que se modifique el código civil, pues sus disposiciones son antiguas; no obstante, concibe las modificaciones propuestas por Esmeralda Arboleda contrarias al concordato firmado entre León XIII y Rafael Nuñez en 1887 y que para la fecha se encontraba aún vigente.

El concordato regulaba, a manera de tratado internacional, las relaciones entre el Estado colombiano y la Iglesia católica –cabeza de la religión oficial del país– de manera que esta última tenía influencia y poder sobre funciones públicas al fungir como autoridad espiritual y moral de la nación. El proyecto de ley sobre capacitación civil de la mujer eliminaba la potestad marital, es decir, se involucraba directamente con la institución del matrimonio, materia que sólo podía ser regulada por las leyes y tradiciones cristianas… por la Iglesia.

Para la década de los 60, la Guerra Fría se ha constituido ya como el Zeitgeist de la época. Colombia no fue ajena a dicho espíritu y al ser un país profundamente católico todo lo que se opusiera a las disposiciones de la autoridad religiosa era considerado y señalado como comunista. “A nadie se le oculta que uno de los objetivos más tenazmente ambicionados por el comunismo internacional es la destrucción de la familia” cita Ignacio Sicard, manifestando la principal razón que sustenta la resistencia: el proyecto de ley y el matrimonio son incompatibles.

Que la mujer aspirara a los mismos derechos que el hombre en la vida civil, que no debiera obediencia a su esposo y que fuera vista capaz por sí misma, eran las pretensiones de Esmeralda Arboleda; sin embargo, la mayoría de la sociedad colombiana no se encontraba lista para afrontar dicho cambio y moverse en pro de ideas progresistas a favor de los derechos y condiciones de las mujeres. No fue sino hasta 1974, con el Decreto 2820, que se eliminó la potestad marital al establecer un sistema de autoridad y dirección conjunta del hogar y el matrimonio, como señala Josefina Amézquita.

Han pasado seis décadas y el movimiento feminista es cada vez más relevante, las mujeres hemos ganado una y mil batallas en favor y en defensa de nuestros derechos, nuestra vida y nuestra naturaleza. Mujeres como Esmeralda Arboleda, Ofelia Uribe, Emilia Pardo, Josefina Valencia y Virginia Gutiérrez, entre otras, trasgredieron los límites de su época y nos motivan a continuar su visión al reconocer sus historias, contarlas y darles vida. Los invitamos a leer nuestra más reciente edición Ser mujer, hoy para conocer estas historias.

Amezquita, Josefina. (1977). La mujer: sus obligaciones y sus deberes. Recuperado de https://bit.ly/3jypd2o


*Denis María Zárate Díaz es la gestora del archivo histórico de la Revista Javeriana. Es profesional en Ciencia de la Información – Bibliotecología, graduada de la Pontificia Universidad Javeriana.