Marcia Rey, directora de proyectos de Maloka, reflexiona en este texto sobre cómo la ciencia y la tecnología están transformando nuestra cotidianidad y cómo lo seguirán haciendo en los próximos años.

María Paula Díaz Castro*

A lo largo de la historia siempre se ha manifestado el deseo del ser humano por predecir el futuro, causa por lo ha inspirado a estudiar a los astros y al desarrollar de tecnologías que permitan predecir desastres naturales. Lo maravilloso, a mi modo de ver, es que nosotros hacemos predicciones del futuro de manera muy acertada todos los días sin ser conscientes de ello y esta habilidad innata de nuestro cerebro es la inspiración de lo que dominará tecnológicamente nuestro futuro a mediano plazo.

Esta maravilla cotidiana recae en el ejercicio cognitivo que diariamente hace nuestro cerebro que genera imágenes internas del mundo exterior y luego valida esta información por medio de los sentidos. Un ejemplo de estas predicciones es tan sencillo como el hecho de levantar un vaso de agua para lo que nuestro cerebro calcula el peso, la distancia, la dirección y la tensión que cada músculo debe ejercer antes de hacer cualquier movimiento. Esto quiere decir que con la información que tenía, el cerebro pudo emular una realidad y predecir el resultado antes de que levantemos el vaso, para que luego las neuronas envíen información precisa de fuerza y dirección a cada fibra muscular. Entonces de manera muy sucinta, el cerebro, con la información que recibe, tiene la capacidad de predecir un futuro o el resultado de una acción; gracias a esto podemos aprender. Este proceso neuronal ha sido la inspiración para los desarrollos de inteligencia artificial, donde se crean algoritmos o secuencias de pasos lógicos, que hacen predicciones.

Las bases de datos como plataformas de predicción a través de la información

Actualmente, los seres humanos diariamente generamos billones de datos como los tweets, los likes, la ubicación de tu celular mediante el GPS y las transacciones bancarias, entre otros que son registrados y almacenados en la nube. Todos estos datos son analizados por los servidores de las plataformas para que se pueda hacer a partir de ellos un a predicción en de los gustos del consumidor. Por ejemplo, en Netflix cuando personalizas tu cuenta, el sistema se basa en tus elecciones previas, para sugerirte posibles contenidos que sean de tu preferencia, y entre más contenido veas, el sistema tendrá más información para recomendarte películas o series. Es más, con la información de todos los usuarios se puede predecir de forma más certera qué tipo de contenidos generar para sus audiencias, garantizando su sostenibilidad y posición en el mercado.

No muy distante a este ejemplo está la propuesta de Amazon llamada «Method and System for Anticipatory Package Shipping» que funciona con los datos que esta plataforma previamente ha recopilado, para así predecir tus actividades de consumidor, haciendo que lo innovador de esta apuesta sea que te envíen los productos a tu casa sin siquiera haberlos pedido, permitiendo que te sorprendas de la inteligencia del algoritmo y que te quedes con el producto gratis o en dado caso, que lo devuelvas si no fue de tu agrado. Parece futurista que te lleguen las cosas a tu casa antes de comprarlas, y seguramente en nuestro país será un poco más lejana esa realidad, pero en otros países ya está pasando.

La posible vida en un futuro cercano

Podemos imaginarnos entonces algunos impactos futuros en nuestra vida cotidiana con la información generada por la data, donde tendremos dispositivos móviles que podrán sugerirnos inversiones, entretenimiento, recomendaciones en salud, educación, deportes, ropa, pareja y demás, todo a nuestra medida, y lo usaremos tanto que llegaremos al punto de no poder entender cómo podíamos vivir sin estas herramientas. Contaremos con una educación a la medida, con programas y ciclos según nuestras necesidades particulares, intereses y contextos, mejorando la eficiencia y pertinencia de los programas de educación básica, media y alta. Con los resultados de nuestros análisis de sangre las empresas farmacéuticas generarán medicinas y dosis adecuadas a nuestra fisiología particular y genética, que llegarán a la casa, mientras que por medio de manillas se colectarán y enviarán nuestros signos vitales para que el médico nos monitoree en tiempo real; realizaremos reuniones virtuales con personas en diferentes países donde la plataforma realizará traducciones simultaneas. Pues bueno, la mayoría de estos servicios que suenan futuristas, están probándose ya en algunos países y según los intereses del mercado, llegarán en algún momento a nuestro país.

Nuestra responsabilidad como generadores de datos

Es importante reflexionar sobre el objetivo de generar información y desarrollos basados en esos datos; esta herramienta tan poderosa permite prevenir enfermedades, mejorar la productividad de cultivos y su calidad, proteger el medio ambiente, predecir desastres naturales, así como delitos, democratizar el análisis de la información, entre otros incontables ejemplos positivos, pero también puede ser intrusiva con la intimidad, haciendo que se pueda manipular o influenciar la toma de decisiones de las personas. Tus decisiones, si no se realiza un manejo ético de ellas, harán que estés recibiendo información, publicidad y datos que te lleven a plantear una idea errónea de la realidad y a definir tus acciones basado en eso, acciones importantísimas como el voto, las movilizaciones sociales y las definiciones de consumo, entre otras. Son nuestras decisiones las que marcan la pauta en el mercado, y debemos darles la importancia que se merecen, pues aunque parecen mínimas e insignificantes no lo son en lo absoluto. Al ser conscientes de la inmensa responsabilidad que como consumidores tenemos, somos capaces de movernos éticamente por la web, de manera que cada click, like y repost se hagan pensado en el poder e influencia que tienen.

Pero esta reflexión va más allá de nuestros deberes, también se basa en nuestro derecho a tener acceso libre a la información, para que como sociedad y ciudadanos nos empoderemos en producir y aprovechar la ciencia, la tecnología y la innovación, para la solución de los problemas de nuestro contexto. El aprovechamiento de este derecho nos permitirá iniciar procesos de desarrollo sostenible que impliquen mejores condiciones de bienestar para la población en general. Y es un momento importante para apostarle a este derecho, ya que nuestro Plan Nacional de Desarrollo vigente (2018 – 2022) propone la creación del Ministerio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, el cual tendrá entre sus principales retos disminuir la inequidad en participación, valoración, uso, comunicación y producción de la ciencia, tecnología e innovación, según diferentes evaluaciones de COLCIENCIAS.

Los retos

Nuestro reto es grande, pues implica ser conscientes de que necesitamos ser una sociedad basada en el conocimiento. Para esto necesitamos promover el aumento de las inversiones en el sector de la ciencia, tecnología e innovación, reconocernos como individuos productores de conocimiento, para demandar nuestra participación a la comunidad científica, de manera que podamos co-crear soluciones para nuestros problemas actuales, participar activamente en la creación de políticas públicas y demandar nuestros derechos a la información. Finalmente, es preciso recordar que, aunque para nuestro país es un gran paso la creación del Ministerio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, es realmente la participación ciudadana la que hará la diferencia, y para esto es necesario el activismo en todas sus manifestaciones, sobre todo en la voluntad política de nuestros líderes y la destinación de recursos a este sector, para que finalmente los proyectos de desarrollo sostenible sean dinamizados, en pro del bienestar de los ciudadanos.

Así como este artículo escrito por Marcia Rey, en la edición Proyecto país varios autores y expertos se animaron a pensar en qué vendrá para Colombia en los próximos años. Conoce más acerca de este número aquí.


*María Paula Díaz Castro es estudiante de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana.