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Muchas de las actividades económicas precisan que, tanto el profesional como el cliente, se encuentren en un mismo recinto y a una distancia mínima. Tal es el caso de los odontólogos, de los esteticistas o de las personas que trabajan en centros deportivos. ¿Cómo pueden, entonces, desarrollar sus actividades en esta coyuntura?

Aunque ya estamos a puertas de una apertura definitiva de todos los sectores económicos, claro manteniendo algunos horarios y leyes para evitar la propagación de la Covid-19, durante los primeros meses la economía sufrió una patada de la cual va a tardar en recuperarse. En este conflicto algunos oficios resultaron más afectados, sobre todo por la necesidad de estar con otra persona a su lado para poderlo ejercer.

Muchos profesionales se vieron en la penosa obligación de cerrar sus negocios, otros fueron despedidos, otros intentaron seguir trabajando a puerta cerrada, pero con la incertidumbre de un inminente contagio por Coronavirus, frases sonadas como “Si no me mata el virus, me voy a morir es de hambre”, se empezaron a escuchar por muchas partes del país. Odontólogos, tatuadores, esteticistas, instructores de gimnasia, bailarines, artesanos, vendedores informales, y muchos más perdieron sus empleos y las esperanzas. Las ayudas del Gobierno se sectorizan, según informaron, en la población más vulnerable, olvidando por completo a otras personas que también hacen parte de la economía de Colombia. Sin embargo, conforme pasaban los meses los esfuerzos de esta población por mantener vivos sus negocios y emprendimientos empezaron a verse reflejados. Para iniciar, el Gobierno Nacional y el Ministerio de Salud les brindaron algunos direccionamientos para crear los protocolos de seguridad, después procedieron a presentarlos para ser aprobados por la alcaldía de cada ciudad o municipio, y finalmente podrían operar de nuevo.

Se vislumbra una luz

Creados los protocolos, se empiezan a evidenciar los costos para el manejo de esta pandemia, gastos e insumos, máquinas y productos que eran necesarios para poder trabajar sobrepasan las capacidades de muchos. La cuestión es que aquí no se puede escoger solo uno, todos son necesarios. Con esto, evidentemente, tendría que haber un alza en los servicios prestados o contratados, lo que quiere decir que si gastaba, por ejemplo, diez mil pesos en un corte de cabello, probablemente  ahora serían quince mil. ¿Pero quiénes son los clientes? Personas que como muchos otros también están obligados a reducir gastos y apretar el cinturón, por lo tanto, las alzas no fueron del todo una buena idea y la competencia en el servicio se convirtió en lo primordial.

Los incontables empleos que se han perdido durante la pandemia por la necesidad del distanciamiento físico son cada vez más evidentes, al igual que lo es la carencia de productos de primera necesidad que las familias que los sustentaban ahora presentan. Es increíble que en el diario vivir no nos diéramos cuenta de que los negocios locales mantenían a varias familias, que en un lugar donde podemos ver 5 o 6 empleados fácilmente, detrás hay otras 15 o 20 personas dependiendo de este oficio o labor. Las grandes industrias intentan mantener los empleos, pequeñas y medianas empresas se acogen a alivios financieros y subsidios temporales del Gobierno, todos en busca de cómo sobrevivir, y ayudar a sobrevivir a los demás.

Lo que sí es cierto es que la infraestructura de nuestro país y su músculo económico no son suficientes para mantener la situación por mucho más tiempo. Por esto, todos vamos a tener que salir a trabajar, a usar la palabra de moda y reinventarnos, a buscar la manera de sobrevivir, pero con todas las precauciones del caso. Es nuestra responsabilidad reducir al máximo las probabilidades de contagio, y ceñirnos a las reglas de bioseguridad y convivencia, a cuidar nuestra familia, a no estar o permanecer en lugares más del tiempo necesario. Estaremos cerca solo donde y cuando se requiera, porque de lejitos no se puede, pero cuando nos toca se debe. Si quieres conocer testimonios de primera mano sobre el distanciamiento y su afectación en algunas profesiones te invitamos a leer nuestro artículo “A metros del salario” que se encuentra en nuestra última edición ya disponible: La nueva normalidad: Educación y empresas.