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     Con el paso de los días se hacen más constantes las preguntas sobre cómo reactivar eficientemente la economía. En esta entrada, Nelson Fernando Mariño expone una propuesta basada en las particularidades de la enfermedad y las capacidades de acción ya instaladas. 

Nelson Fernando Mariño M.Sc. *

Fotografía de Unsplash.La alta tasa de contagio de la COVID-19 ha generado un trauma sin precedentes en todo el mundo y el impacto económico que deja esta pandemia ya ha sido declarado por el FMI como la peor recesión económica desde la gran depresión[1] y apenas está comenzando. Esto ha llevado a la gran mayoría de gobiernos a decretar cierres y confinamientos estrictos. En Colombia, al igual que en otros países, después de un confinamiento general, se plantea una reactivación económica gradual. Sin embargo, liberar por sectores económicos no obedece al comportamiento del contagio, solo a la necesidad de la urgente reactivación económica, que si bien es requerida podría, a mi juicio, realizarse de una mejor manera.

¿Por qué, si hay unos claros signos epidemiológicos, se debe confinar a todas las personas por igual?  Hay grupos de riesgo donde la morbilidad y el impacto es claramente más alto, como es el caso de los adultos mayores (como se muestra en las ilustraciones 1[2] y 2[3]).

Ilustración 1. Elaboración propia con datos de Worldometers.

Ilustración 2: Evolución contagio COVID-19 – Bogotá. Fuente: Secretaría Distrital del Salud.

Ilustración 3. Fuente: elaboración propia con datos de Worldometers.

Así mismo, personas hipertensas o con enfermedades coronarias, se deben proteger y cuidar de que se contagien (ver ilustración 3[4]), porque su tasa de morbilidad y letalidad es más alta.

Pero, por ejemplo, permitir más actividad al sector manufacturero o de construcción no tiene que ver ni con focos de contagio, ni con el comportamiento de la enfermedad.

En este contexto, lo que sugiero deberían ser los criterios para definir la requerida reactivación económica y de actividades, son los que tengan que ver con los grupos de menor riesgo, asociados a la edad y su estado de salud, complementado con el sector económico.

El criterio de liberación podría ser por grupos de edad, por ejemplo, en una fase inicial menores de 40 años. Por supuesto, se observa y monitorea, pero aun si crece la tasa de contagio, no colapsaría el sistema de salud, como se puede deducir del comportamiento actual tanto en el mundo como en nuestro país (ver Ilustración 3). De hecho, es más relevante el porcentaje de ocupación de las UCI que la tasa de contagio.

En las oficinas, plantas y comercios, se mantiene el mismo principio de proteger a los grupos de riesgo, pero liberar los trabajos de las personas que no pertenecen a él. Claro, se realizan ajustes de horarios y turnos adicionales, se mantiene en lo posible trabajos remotos, mayor distanciamiento, con el fin de disminuir la aglomeración de personas, pero sin paralizar la actividad.

En una fase posterior, según el comportamiento y la ocupación de las UCI, se aumenta la franja de edad, por ejemplo, a 45 años, y así se va incrementando hasta lograr la mayor cobertura y normalización posible. El elemento clave es que el criterio cobija a todas las actividades económicas tanto comercio, industria, sociales o académicas, pero cancelando temporalmente las que incluyen aglomeración masiva de personas.

Las medidas de distancia segura, lavado de manos y el uso del tapabocas, se mantienen para todo el público, lo cual reduce la tasa de contagio, pero sin paralizar la economía y de hecho las actividades en espacios abiertos podrían ser aún menos restrictivas dada la naturaleza del lugar. El Estado nunca podrá verificar si al interior de su casa, no se lavó las manos o no cuidó adecuadamente a sus abuelos, eso es responsabilidad del individuo.

Resalto el hecho de que proteger a los adultos mayores que son grupo de riesgo no significa aislarlos o relegarlos. Son ellos quienes han construido este país y debemos acudir a su sabiduría y experiencia, no simplemente confinarlos en sus casas, obligándolos a permanecer por un largo tiempo encerrados y atemorizados.

La pandemia es crítica en ciudades grandes y espacios donde la densidad poblacional es alta, pero las medidas de las grandes ciudades no tendrían por qué ser iguales para poblaciones pequeñas y más aún, después de la acertada medida inicial de confinamiento general que se necesitaba para prepararnos y aumentar la capacidad del sistema hospitalario en la medida de las posibilidades. De hecho, gracias a ello, no hemos tenido las desafortunadas escenas vistas en Guayaquil, Madrid o Nueva York y efectivamente se han salvado más vidas. Pero los hospitales y centros de campaña siguen con camas vacías, que podrían ser utilizadas por pacientes con COVID-19. Pero, mientras llegan, podrían servir para atender a otros pacientes quienes padecen de otras enfermedades que han pospuesto sus tratamientos, algunos crónicos, como la diabetes, y que pueden resultar en más fallecimientos indeseados. Así mismo, otras enfermedades que sin ser tan graves requieren atención hospitalaria o por ejemplo de una cirugía de cadera que puede generar gran alivio a quien la requiera.

Protocolo de reincorporación: en este aspecto es clave eliminar la estigmatización y comprender que una persona recuperada puede volver a la normalidad, después de cumplir su periodo de cuarentena. Si bien todavía estamos aprendiendo sobre este virus y la enfermedad, haciendo un símil con el comportamiento de otros coronavirus (que es lo más cercano), una persona contagiada y recuperada podría reincorporarse a su actividad con el aval médico. Aunque es indeterminado saber el período de contagio de cada persona, ya que puede ser asintomática o se puede desconocer su período de incubación (ver Ilustración 4[5]), hay datos e información que confirman que los pacientes pueden recuperarse y retomar sus actividades.

Ilustración 4 – El curso natural de COVID-19 en 4 grupos. Fuente: Sociedad Española de Virología (SEV).

La enfermedad COVID-19 es muy grave y no se debe desestimar, pero la reactivación y retorno de actividades es urgente y no podemos seguir actuando con el mismo tipo de confinamiento practicado hace 100 años o con detergente, como sugiere un ilustre presidente. Es más, ni si quiera como hace 1 mes, pues ya se conoce más información epidemiológica y se ha observado el comportamiento tanto de la enfermedad como de las disposiciones de otros países. No podemos seguir ciegamente sus mismas medidas, conociendo que hay acciones de control efectivas y que hay mayor disposición y capacidad de los servicios médicos y hospitalarios. Alargar la cuarentena y el confinamiento de manera general, es actuar como si se desconociera por completo a qué nos enfrentamos. Además, como es sabido, no soluciona la grave situación, solo la pospone como lo muestran distintos modelos epidemiológicos, como el del profesor Cordovez[6], o el reportado en la revista Sicence[7], entre otros.  ¿Cuánto tiempo se debe alargar el confinamiento general?, nadie lo sabe, pero lo que sí es seguro es que entre más tiempo se prolongue, más desempleo, pobreza, problemas sociales y de salud se generarán, como por ejemplo lo sostiene el profesor Gunter Pauli[8]. Es claro que la economía se va a resentir como lo reporta en su informe la CEPAL[9] que entre una de sus conclusiones señala: “En todos los escenarios, la pobreza y la pobreza extrema aumentarían en todos los países” o la consultora KPMG[10] que prevé un decrecimiento del PIB de -1.2 %, entre tantos que lo señalan que coinciden en estimar decrecimiento económico, aunque varíe la cifra.

También me parece insuficiente y pobre el criterio de prolongar el confinamiento general, argumentando problemas culturales y educativos de nuestra sociedad. Suficiente ilustración tenemos y este no es un problema infantil, es de adultos y como tal debemos responder. El Estado no puede vigilar o castigar a todos por la desobediencia “latina”. Nos llegó el momento de pasar una prueba de madurez, responsabilidad y autocuidado.

Las tristes escenas de España o Italia, no se van a repetir, pero es clave entender que allí se originaron por un contagio descontrolado que desconocían estaba ocurriendo. Su tasa de contagio (Ro) era en ese momento más alta; eso no está pasando en nuestro país porque se tomaron medidas oportunas para disminuirla. De hecho, la curva de contagio, si bien no se ha aplanado, crece manera casi lineal, no exponencial. Pero, además, conocemos más de la enfermedad, estamos advertidos, mejor preparados y las camas de los hospitales listas y esperando. ¿Insuficientes? no lo sabremos, pero con las medidas tomadas con seguridad la tasa de contagio es menor. De hecho, según los registros reportados en la Universidad de Johns Hopkins la tasa actual de mortalidad y contagio en Colombia es de las más bajas del mundo (ver Ilustración 5[11]).

Ilustración 5. Tasa de contagio. Fuente: Tabelau Public, mayo 27.

Ilustración 6: Mortalidad por millón de habitantes. Imagen Tomada de informe Simioni M. Mayo 21 2020

El problema es el contagio descontrolado, pero un contagio controlado es más inteligente que esperar por tiempo indeterminado a encontrar una vacuna, sus pruebas, su aprobación, producción, distribución y vacunación a más de 5.500 millones de personas que mínimo la deberían alcanzar.

Podemos tomar a la ciudad de Medellín como un ejemplo, pues está activamente identificando y monitoreando el recorrido de sus habitantes a través de su plataforma “Medellin me cuida” que a la fecha alcanza unos 3 millones de registros de individuos, enfocándose y haciendo seguimiento a las personas contagiadas y los posibles focos de propagación, flexibilizando, controlando, geo-referenciando, observando y aprendiendo y cuyo resultado muestra los mejores indicadores de las ciudades principales ciudades colombianas con una mortalidad mucho más baja de la de cualquier ciudad principal de Colombia.

La estrategia de activación debe estar dirigida a los grupos de menos riesgo, identificando activamente los casos y estableciendo “geocercas epidemiológicas” con confinamiento temporal de las personas infectadas. No proceder de manera general sino de manera específica, aprovechando la información y el conocimiento, no actuando de manera ciega y con temor de un contagio descontrolado local que no está sucediendo en las proporciones anticipadas, que presumían un desconocimiento de la enfermedad y su trasmisión.

Con esta enfermedad vamos a tener que convivir por varios años en una nueva realidad que todavía no se decanta, pero que debemos aprender a manejar, utilizando el conocimiento y la tecnología para tal fin. Encerrarnos asustados con paranoia y pánico, señalando al personal de salud, prohibiendo indiscriminadamente cualquier tipo de contacto y actividad, encomendados a los santos a esperar que no nos “caiga el maleficio”, no es solución.  Si solo un milagro nos salva, volquémonos todos a rezar en mezquitas, templos e iglesias, pero si combinamos la fe, la solidaridad y el conocimiento, pues pongámonos a trabajar inteligentemente aprovechando lo que sabemos.

Las medidas iniciales de confinamiento fueron acertadas para comprar tiempo y para prepararnos, sobre todo al sistema de salud, pero ese tiempo se está desperdiciando y las camas hospitalarias están vacías y en espera.

No hay modelo perfecto ni las sugerencias aquí indicadas lo son, pero se deben tomar medidas audaces, que permitan retornar a esta nueva realidad más rápidamente. No nos enfrentamos a un “mal de ojo”, que afecta a toda la población por igual, se debe actuar con celeridad, aprovechando el conocimiento existente, con cuidado, responsabilidad y sabiduría, pero con firmeza y sin temor. Las medidas de confinamiento o reactivación generales no son efectivas ni deben aplicarse uniformemente a todas las geografías, ni a toda la población.

No pretendo en esta nota dar recomendaciones o sacar conclusiones, solo incentivar una forma de pensar diferente que busca enriquecer la discusión y ayude a tomar decisiones políticas con una óptica distinta, debemos pasar del modo COVID fear, al modo Smart COVID.

Referencias:
[1] Gopinath, Gita, abril 14, 2020. Tomada de:  https://blogs.imf.org/ – https://blogs.imf.org/2020/04/14/the-great-lockdown-worst-economic-downturn-since-the-great-depression/?fbclid=IwAR16lM4su9ZCMmfmBwgAFyvb8hQcizi6W-lAX58LJy6izsmPg4fsjGgp-zA
[2] Información tomada del sitio Worldometer.info, abril 16,2020. https://www.worldometers.info/coronavirus/coronavirus-age-sex-demographics/
[3]  Secretaría Distrital de Salud – Bogotá, mayo 14 – 2020. http://saludata.saludcapital.gov.co/osb/index.php/datos-de-salud/enfermedades-trasmisibles/covid19/
[4] Información tomada del sitio Worldometer.info, abril 16,2020. https://www.worldometers.info/coronavirus/coronavirus-age-sex-demographics/
[5] Imagen tomada de: http://sevirologia.es/2020/04/08/infosev-8-el-curso-natural-de-la-enfermedad-covid-19-4-escenarios/
[6] Cordovez J, abril 8 2020. Tomada de: www.uniandes.edu.co – https://uniandes.edu.co/sites/default/files/asset/document/modelo_matematico.pdf
[7] Kissler S, abril 14 2020. Tomada de: https://science.sciencemag.org/, https://science.sciencemag.org/content/early/2020/04/24/science.abb5793?fbclid=IwAR32TFTnCB9I4SRyvp1gcqy_mcslxKCFSosMGeqvh2j9h5tXGRJj_16K7vo
[8] Noguera Natalia, mayo 22 2020 – El Tiempo https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/gunter-pauli-un-confinamiento-tan-restrictivo-tambien-mata-a-millones-498122
[9] Informe CEPAL: desafío social en tiempos del COVID-19 Mayo 20 2020 https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45527/5/S2000325_es.pdf
[10] Tomado de: KPMG, Mayo 20 2020, https://assets.kpmg/content/dam/kpmg/co/pdf/2020/04/impactos-economicos-y-financieros-covid-19-frm.pdf
[11] Yuvanov K, mayo 15 2020. Tomada de: https://public.tableau.com/profile/kiril.yunakov#!/vizhome/Corona_100cases_country_dev/Corona_Virus_Spread

*Nelson Mariño es Microbiólogo e Ingeniero Industrial de la Universidad de los Andes y posee un Master of Science en Ingeniería Industrial de la misma universidad. Consultor y socio fundador de la Consultora Decisiones Logísticas, cuenta con más de 20 años de experiencia, en la que ha se ha especializado en el diseño y desarrollo de modelos de la red logística y cadena de abastecimiento. nmarino@dl.com.co Lo encuentran en Twitter como @NMarinoDL