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¿Se puede viajar, en automóvil, a otras ciudades del país? La emergencia por Covid-19 ha significado una serie de retos y cambios en la movilidad por nuestro territorio.

Aura Patricia Benedetti González*

No existen personas que en su vida no tengan la necesidad de movilizarse de un lado a otro, aludiendo algún motivo y utilizando algún medio de transporte. Por ello, en el estado actual de esta situación de pandemia que estamos viviendo, no faltan las mismas necesidades de movilizarse, y más cuando muchos sectores ya están operando con normalidad y se desconocen fechas probables para la reactivación del transporte de pasajeros intermunicipal e interdepartamental, como también el del transporte aéreo de pasajeros, pese a que actualmente el gobierno nacional y estos sectores están trabajando en sus protocolos.

“¿Cómo hago para movilizarme de Barranquilla a Cartagena en vehículo particular? ¿Cómo hago para movilizarme de Montería a Bucaramanga, y luego de vuelta en mi vehículo particular?

Estas preguntas han sido reiterativas en tiempos de pandemia, sólo cambian los actores de movilidad que las hacen y las ciudades a las cuales tienen la necesidad de emprender un viaje. Por ello, vamos a reflexionar al respecto.

Es importante indicar que las personas que han hecho estos cuestionamientos tienen extrema necesidad de movilizarse, no se trata de viajes de turismo y estamos ante el desafío de viajes terrestres en vehículos particulares, atendiendo el inminente cierre de los aeropuertos ocurrido desde finales de marzo, como también las restricciones al transporte interdepartamental y las restricciones mismas a la movilización en vehículo particular que se mantienen.

Ahora bien, si usted se encuentra dentro del abanico de sectores que están siendo exceptuados, y ello implica emprender un viaje hacia otra ciudad o departamento del territorio nacional, lo cual es más natural de lo que creemos, pues nuestro país cuenta en algunas regiones con ciudades intermedias bastante cercanas, incluso nuestra geografía, el desarrollo económico, social y un sinfín de factores logran que se facilite más trabajar, estudiar o desarrollar actividades básicas en capitales de departamentos, que necesariamente no son el departamento donde se vive; por ello, se le sugiere tener en cuenta lo siguiente:

Es indispensable contar con documentos que acrediten el ejercicio de las funciones, y los motivos de su desplazamiento, es decir, no basta únicamente con que  manifieste que está dentro de las actividades o casos exceptuados, aquí no opera de plano el: «¡Usted no sabe quién soy yo!», sino que debe tener las herramientas para que en caso tal de que surja alguna contingencia pueda demostrarlo y tenga la capacidad de identificarse de acuerdo a sus funciones. En los decretos vigentes no se ha establecido estrictamente cómo ha de ser dicha acreditación e identificación, pero sí se ha hecho hincapié en que quien se encuentre en el marco de una de las actividades exceptuadas, ha de estar  acreditado e identificado.

En este mismo sentido, también se recomienda revisar el tema de pico y cédula  en la ciudad  y el departamento en la que se encuentra, y de la ciudad y el departamento al que se dirige, teniendo presente de igual modo, que muchas ciudades y departamentos han establecido restricciones por cédula y/o por género. Así mismo, prestar especial cuidado a los protocolos de bioseguridad, seguir las recomendaciones en materia de distancia social, no compartir el vehículo particular con personas diferentes a su grupo familiar y, aunque suene grosero, minimizar el número de ocupantes del mismo.

Hace algunas semanas la Ministra de Transporte, Ángela María Orozco, manifestó a través de un Live que quien esté en una ciudad y necesite irremediablemente viajar  a otra, debe comunicarse vía correo electrónico al Centro de Logística y Transporte del Ministerio de Transporte: centrolyt@mintransporte.gov.co, en el que manifieste las motivaciones del viaje, como también se adjunte los soportes que demuestren la necesidad de viajar. Un ejemplo claro de esto es el caso de aquel estudiante que vive en una ciudad diferente a la de su origen , quizás a cientos de kilómetros, y necesita movilizarse a su ciudad natal para continuar desde allí con sus clases virtuales y, por supuesto, reunirse con su grupo familiar para evitar seguir incurriendo en gastos innecesarios cuando claramente las circunstancias que lo condujeron a esa ciudad hoy se encuentran sin un norte claro por la pandemia. En ese mismo espacio, también precisó la Ministra que se puede recurrir a la línea nacional #767.

Sin duda alguna, esto se ha convertido en todo un desafío. En este mismo sentido, el Ministerio de Transporte ha habilitado un formulario de registro, el cual se puede encontrar en su portal web para ser diligenciado por quienes  tengan que viajar y estén ante un caso particular que no se encuentre dentro de las excepciones. El Ministerio ha dejado claro que si se encuentra dentro de los casos exceptuados y cuenta con todos los documentos de soporte, no es necesario un permiso, pues claramente se está bajo los casos excepcionales.

En este escenario de incertidumbre en que nos encontramos se han presentado a través de las redes sociales quejas suscitadas con relación a la falta de celeridad y atención al correo, o que la línea deja reiterativamente en espera a los usuarios de esta. Todos sabemos que hay situaciones que no dan tregua para enviar un email y mucho menos esperar que éste sea atendido.

Son muchos los casos de personas que siguen perdiendo su empleo y que residían en ciudades diferentes a sus ciudades de origen, como también estudiantes universitarios que se encuentran alejados de sus familias y más teniendo en cuenta que no hay servicio de transporte público por carretera de mediana y larga distancia de forma permanente (recordemos que el transporte conurbano es el único habilitado), por ello, quisiera ser optimista con relación a esta alternativa de diligenciamiento de un formulario que nos trae el Ministerio.

Lo más probable es que terminemos leyendo estos renglones con más preguntas que respuestas, ¿será que cuento con la suerte de que me contesten el email? ¿Será que estará funcionando el formulario? Por el bien de todos espero que sí. Es importante, además, no confundir la expedición de permisos con los documentos que acreditan que se está amparado en las excepciones. Son dos eventos totalmente diferentes y tenemos en nuestro país la tendencia a caer en la cultura de la “permisitis”, tanto por el lado de quien se acogería a las excepciones, como  para quienes tendrían la facultad de requerir a los actores que se movilicen.

Claramente, bajo mi interpretación de la norma, quien se encuentra dentro de las labores exceptuadas en los decretos sólo debe acreditarlo, no es necesario un permiso, y en las últimas horas, el Ministerio de Transporte también lo ha anunciado así en sus publicaciones. Tengamos en cuenta, además, que desde el primer decreto, la fuerza mayor y el caso fortuito fueron excepciones, y en el último decreto contempla también que se encuentran exceptuadas las actividades profesionales, técnicas y de servicios en general.

No quiero dejar pasar este espacio y estas líneas para hacer una invitación a que dejemos de hacerle apología a la cultura del vivo que se pasa todo por la faja, como bien decimos coloquialmente. Si definitivamente no se está bajo las excepciones, no viaje. Recordemos que puede haber sanciones a los incumplimientos, como también inmovilización al vehículo, lo cual ha tenido bastante desarrollo en diferentes columnas de diarios nacionales y locales. Es hora de pensar en la vida y la salud tanto del prójimo como de nosotros mismos.


*Aura Patricia Benedetti González es abogada de la Universidad Pontificia Bolivariana, Especialista en Gerencia Pública de la Universidad Pontificia Bolivariana y Especialista Internacional en Derecho del Transporte de la Universidad Externado de Colombia.