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Los personajes fantásticos de esta cinta animada ofrecen interesantes reflexiones sobre la experiencia humana, los sentimientos y cómo se pueden superar los mayores temores. En esta entrada, Angélica Roxanna Barrera nos invita a recorrer el mágico mundo creado por el director japonés Hayao Miyazaki.

Angélica Roxanna Barrera*

Hayao Miyazaki, director de la película “El viaje de Chihiro”.

El viaje de Chihiro o La misteriosa desaparición de Sen y Chihiro es una película animada japonesa dirigida y escrita por Hayao Miyazaki, producida por Studio Ghibli y estrenada en el 2001. Este largometraje fue ganador de: un Óscar a mejor película de animación, un Oso de oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín en el 2002 y fue enlistado por el British Film Institute en el top 10 de las 50 películas que deberías ver a los 14 años.

Este filme cuenta la historia de Chihiro, una niña de 10 años que inicialmente se nos presenta como débil, temerosa y consentida. Chihiro está inconforme con su mudanza a una nueva casa, pues se rehúsa a dejar su antigua escuela y a sus amigos, sin embargo, después de que sus padres se desvían del camino a su nuevo hogar y terminan convertidos en cerdos en un mundo completamente extraño, Chihiro se ve obligada a trabajar en un balneario para espíritus y vivir múltiples aventuras para lograr salvarlos y convertirlos en humanos nuevamente.

Antes de comenzar me gustaría resaltar que este largometraje animado alcanzó mucho éxito incluso fuera de Japón lo que le permitió ser la película más taquillera de la historia del cine japonés y, al mismo tiempo, logró romper las barreras eurocéntricas que poseen los premios como los Oscar o incluso el Oso de oro en donde la mayor parte de los ganadores a mejor película suelen ser europeos o estadounidenses a tal nivel que este el único filme japonés que ha ganado el Oso de oro hasta el momento (2019). Es así como El viaje de Chihiro logró ser aclamada por un público internacional que empieza a interesarse por otros lugares que hacen cine y, así mismo, abrió el campo para el mundo de la animación como un estilo que no es exclusivo para un público meramente infantil, rompiendo cada vez más el estereotipo de que las películas infantiles poseen una trama superficial porque realmente esta película ahonda en temas importantes y profundos.

En el 2016 el usuario de Twitter @0910noncha le pregunta a Studio Ghibli sobre este largometraje y específicamente sobre la transformación de los padres en cerdos, Miyazaki responde en una carta que: “los padres de Chihiro se convierten en cerdos para simbolizar cómo algunos seres humanos se vuelven codiciosos, como mucha gente durante la burbuja económica de Japón de la década de los ’80” (Pilar, 2020) y claro, es que esta es una historia que habla en muchos puntos de la codicia.

Para empezar, tenemos un mundo terrenal y un mundo espiritual que están conectados por un túnel, así mismo, hay dos espacios de este mundo espiritual unidos por un puente: el lugar de las tiendas de comida y la casa de los baños. Esto me parece importante porque ambas construcciones arquitectónicas tienen la función de conectar dos espacios que están separados como el mundo físico del que viene Chihiro y el mundo espiritual. Es así como toda la historia gira alrededor de esta idea viaje y de conexión, sobre todo de cómo se conecta lo corporal y lo espiritual. Los baños, por ejemplo, son un lugar donde se sacian los placeres corporales de la comida, la bebida y el cuidado del cuerpo y el aseo, sin embargo, lo curioso es que los que van a bañarse son espíritus o dioses, entes a los que, por lo general, no les damos un cuerpo.

Imagen de la película “El viaje de Chihiro”

Esta misma relación se encuentra con la comida o el comer, pues, cuando el cuerpo de Chihiro estuvo a punto de desaparecer, Haku le da comida para que su cuerpo se conecte con ese mundo espiritual pero físico y así permanezca. Se resalta la importancia del cuerpo como vehículo y del deber cuidarlo. Algo parecido pasa con el pastel de hierbas, una comida sanadora que le permite expulsar al Sin cara todo lo que comió en exceso y a Haku, el bicho que lo controlaba. Este pastel se presenta como un elemento que, al sanar el cuerpo, también sana el espíritu. En esta película esas dos cosas no están completamente separadas, pues, todo lo que entra en el cuerpo afecta el alma. Es por este motivo que los espíritus van al baño: purifican su cuerpo y su alma ensuciada por lo material e innecesario del mundo físico, un tema ligado con la idea de que la codicia también afecta espiritualmente. Un ejemplo sería aquel espíritu que llega cubierto de lodo y que mientras más se le sacan cosas como bicicletas y otros objetos, más limpio va quedando. Cabe destacar que a esta escena se le ha atribuido también una intención de hacer una crítica ambientalista a la contaminación de los ríos, cosa que se puede ligar a la desaparición del rio Kohaku por construcciones, una historia que también se menciona en la película.

Siguiendo con esta idea de la codicia y de un mundo que se vuelca a lo corporal en el sentido en el que tiende a los excesos, tenemos a Yubaba una bruja ambiciosa que dirige los baños y se caracteriza por siempre estar llena de joyas y contar mucho dinero. Yubaba tiene dos elementos importantes en su manejo de los baños como negocio y en su manera de ser que nos permite adentrarnos en este mundo de la ambición: el primero es que la codicia no siempre es material, recordemos que Haku, siendo un dios del río, llega a donde la bruja con la intención de aprender mucho más de magia, eso lo llevó a olvidar su propio nombre cegado por la ambición de conocimiento.

Ligado a esto, recordemos que para contratar a alguien en los baños debe quitarle su nombre y darle otro, cuando esta persona olvida su verdadero nombre, no puede regresar de dónde vino porque se le ha quitado su identidad, sus recuerdos y su libertad. Nombrar es poseer y Yubaba, al quitar el nombre y renombrar a la persona, posee a sus empleados. Además, es importante resaltar que Sen (el nombre que se le da a Chihiro) significa mil, un número, un elemento que nos sitúa en la idea de que hay una crítica a esta idea capitalista de la productividad, rapidez y eficacia: del cuerpo del trabajador como una máquina que se ha deshumanizado pues deja de ser un alguien y se vuelve un algo, es decir, un número que produce números: dinero. Un ejemplo de esto podría ser Kamaji que opera prácticamente sin descanso todo el baño o incluso Haku que es controlado por la bruja como un robot que sigue órdenes.

Imagen de la película “El viaje de Chihiro”.

El segundo elemento importante que se relaciona con Yubaba es su incapacidad de reconocer a bebé. Esa escena es fundamental porque, en mi opinión, nos da respuesta al porqué Chihiro logra reconocer a sus padres entre todos los cerdos. Yubaba se encuentra contando dinero cuando Haku le hace notar que ese bebé que está a su lado no es su verdadero hijo y es en el momento en el que ella se da cuenta de que ha perdido lo más valioso que tiene, que el dinero se vuelve lodo porque es el dinero y las joyas lo que han logrado cegar a Yubaba tanto como para perder de vista algo que ama más que el dinero, a bebé. Chihiro, por otro lado, en ningún momento experimenta esta ceguera, no se deja tentar o distraer por toda esa riqueza y constantemente repite la frase “es que no lo necesito” porque ella lo que quiere es salvar a sus padres y a Haku en su momento porque los ama, el dinero y los excesos no la acercan realmente a esa meta, solo la distraen e interrumpen.

Un personaje que considero relevante en esta película y al que tal vez no se le presta suficiente atención es a este enorme bebé llorón y caprichoso al que Yubaba ama y consiente con locura. Él es literalmente un bebé con un tamaño gigantesco, que mantiene una mentalidad de niño; es como si creciera físicamente, pero, mentalmente, Yubaba no lo dejara madurar al mantenerlo encerrado en este lugar lleno de comodidades y alejado de cualquier experiencia nueva. El bebé me parece fundamental, en primer lugar, porque reitera la idea de que la transformación se logra al salir de la comodidad y adentrarse a lo desconocido, un proceso que Chihiro misma vive a lo largo de toda la película. Recordemos que el crecimiento mental de bebé se da durante el viaje que realiza a casa de Zeniba convertido en ratón, pues, empieza a hacer cosas por su cuenta como caminar y hasta se vuelve capaz de enfrentar a su madre hablándole directamente y no por medio de la pataleta y el llanto, solo con la intención de defender a Chihiro y ayudarla a salvar a sus padres.

En segundo lugar, la muestra de apoyo que le hace bebé a nuestra protagonista es muy relevante. A lo largo de la travesía, Chihiro ha hecho varios amigos como Haku, el sin cara, Zeniba y el mismo bebé que la ayudaron en diferentes momentos a superar obstáculos, pero también a crecer mental y espiritualmente. Son estos mismos seres los que al final de la película le tejen una liga para que se amarre el cabello, una liga morada que podríamos relacionar por su color y su ubicación en la coronilla con el séptimo chakra: un chakra que se desarrolla en la vida adulta y está ligado con el lado espiritual del ser humano.

Siguiendo con esta idea, el acto de hilar me perece fundamental en este punto porque este tejido es un trabajo hecho a mano por seres que quiere y la quieren y con los que ha generado una conexión espiritual por medio del amor. En este sentido, podríamos ver este acto del hilar como un acto de conexión con estos seres que la protegieron y la seguirán protegiendo, pero también esta liga es un impulso para que Chihiro se enfrente finalmente a la bruja y se libere a ella misma y a sus padres.

Al final, hay que decir que esta es la historia de un viaje que, más que ser una travesía llena de acontecimientos increíbles, nos cuenta la transformación y el crecimiento de Chihiro a nivel personal y espiritual. Chihiro, como expresé en el inicio, entra a la trama siendo miedosa e insegura ante cualquier cosa desconocida, desde la casa nueva, hasta todo el mundo de los espíritus: le teme a entrar al túnel con sus padres y por este motivo mira hacia atrás todo el tiempo e insiste en regresar; subir aquellas escaleras flotantes le aterra, sin embargo, el hecho de estar prácticamente sola la obliga a enfrentarse a todos sus miedos y terminar convertida en una niña valiente y arriesgada dispuesta a proteger a sus seres amados aunque tenga que correr sobre una canaleta que cuelga sobre el vacío.

Imagen de la película “El viaje de Chihiro”.

Miyazaki, en uno de sus tweets, expresó que Chihiro no era una heroína, sino que era un: “personaje dubitativo que consigue la “energía para vivir” y logra hacerle frente a sus miedos” (Pilar, 2020), y para mí, esta “energía para vivir” no es solamente saltar al vacío de lo desconocido o atravesar este túnel, sino que es ser capaz de salir de sí mismo, del ensimismamiento: los miedos de Chihiro como “no quiero subir esa escalera porque de pronto me caigo” pasan a ser secundarios cuando se empieza a preocupar por un otro, cuando se conecta con el otro. De repente, los miedos centrados en sí misma se vuelven absurdos en comparación con el temor de no volver a ver a sus padres o que Haku pueda morir. Chihiro, al final de la película, se da cuenta de que, aunque tiene el apoyo y el respaldo de muchos seres que la quieren y protegen, es la única que puede hacer algo para salvar a sus padres y a sí misma; quejarse y llorar como al inicio de la película ya no es una opción, es momento de actuar.

En conclusión, El viaje de Chihiro es una historia de conexión con uno mismo, con nuestro cuerpo, con nuestro espíritu y con el otro, así como es una historia de amor y madurez que nos invita tanto a ser valientes y saltar a lo desconocido para transformarnos, como a reflexionar en torno a temas como la codicia en esta sociedad de consumismo extremo y a todo aquello que nos está cegando de lo verdaderamente importante: de todo aquello que es invisible a los ojos, pero que atraviesa nuestra vida.

 

Referencia:

Pilar (2020) El viaje espiritual de Sen y Chihiro. Japón secreto. Recuperado de: https://japon-secreto.com/viaje-espiritual-sen-chihiro/


*Estudiante de la carrera de Estudios literarios en la Pontificia Universidad Javeriana.