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En un futuro distópico, un ingeniero se enfrenta a la repetición continua de un día hasta que pueda encontrar cómo resolver un error que no conoce. En esta película, poco conocida y muy criticada, se plantean interesantes reflexiones sobre la continuidad del tiempo, la toma de decisiones y la posibilidad de corregir los errores.

Óscar Alfonso Pérez Lizarazo*

Imagen de la película ARQ, disponible en Netflix.

“Uno tiene que conocer el deseo del por qué quiere hacer una película concreta. Al momento en que se tiene eso claro, se sabrá cómo abordar el proyecto”. Recuerdo esta frase que leí en una clase de apreciación cinematográfica en la universidad, y hoy encaja muy bien con la película de la cual hablaré.

Tony Elliott hace su debut como director de cine con la película ARQ en 2016 y es el ejemplo gráfico de la frase anteriormente mencionada. Tomando como referente el aforismo de Nietzsche de “El eterno retorno”, el director basa el deseo del personaje principal en intentar salir de un bucle donde el más mínimo error le costará la dolorosa tarea de volver al comienzo del día y revivir momentos una y otra vez, en cada oportunidad acercándose más a su objetivo y aprendiendo del error que lo regresa al comienzo.

Una película que transcurre el 95 por ciento del tiempo en una locación cerrada y el 5 por ciento restante en una fugaz toma exterior del edificio donde se encuentran los personajes, con un tiempo suficientemente largo para contextualizar al espectador de la magnitud del caos del que tanto hablan los personajes a lo largo de la cinta. Un caos producido por una maquina que al parecer es la única capaz de detener una catástrofe mundial que amenaza a la especie humana.

Algo que se rescata de la película es que el director, desde el guion, no le deja el protagonismo total al personaje principal. Al ser grabada en una sola locación en donde todo se cuenta por medio de diálogos, es acertada la manera como los demás protagonistas y antagonistas apoyan esa idea principal de salvar el mundo desde los diálogos y las acciones que no son otra cosa diferente a movimientos y coreografías naturales de una película de acción. Con una trama sencilla,  el espectador no siente la cantidad de regresiones en el tiempo que vive el personaje, recurso utilizado a lo largo de la película que para ser tan repetitivo no cae en el tedio o aburre al espectador pues la misma narrativa justifica estos saltos en el tiempo.

Es evidente que la película fue realizada con un bajo presupuesto, comparada con otras cintas y directores que tocan esta misma temática de viajes en el tiempo, como ejemplo “El día de la marmota” o “Al filo del mañana”, las cuales le ponen un toque mucho más filosófico e incluso ideas muy abstractas que no son sencillas de interpretar a la primera. En ARQ este dilema abstracto dado por el director es bastante sugerente, lo cual siendo una película que repite una y otra vez acciones y escenas se le agradece que su tema filosófico no profundice tanto, pues de lo contrario se volvería una película bastante tediosa de ver y lograr una concentración.

Otro factor importante en el manejo que da el director en cuanto al universo de la película es que a medida que pasan los minutos no solamente el protagonista es el único consciente de los bucles que vive, los demás personajes van sintiendo y expresando lo mismo. Jugando así con el factor expectativa dentro de la historia. De lo contrario, sería una obviedad y una película predecible desde el primer bucle o eterno retorno, como lo considero yo.

Bajo un criterio pesimista frente a la película, le pondría calificación 1 como ya muchos periódicos especializados lo han manifestado. Pero si nos guiamos solo bajo la lógica de que es una película donde su historia es repetirse una y otra vez para que al final den un encuentro y cierre heroico, pues todas las películas que tratan de este tema deberían tener 1 de calificación. Pero hay que tener en cuenta no solo la premisa del eterno retorno.

Este tipo de ciencia ficción da una visión muy amplia para explorar nuevas formas de contar una historia utilizando este recurso. Es la estética, el contexto, las acciones de los personajes, la misma forma de pensar, incluso, lo que hacen a estas historias diferentes encaminadas en este aforismo de Nietzscheziano. Una película que vale la pena darle la oportunidad y no dejarla pasar como se dejó pasar “Arrival” en su momento, pero que hoy día es referente actual de la ciencia ficción.


*Soy Maestro en Artes Audiovisuales, egresado de la Facultad de Ciencias Humanas, Arte y Literatura de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Me he desempeñado como productor audiovisual, editor de contenido, camarógrafo, desarrollador de podcast y contenido cultural con niños de las jornadas escolares complementarias del gobierno de Colombia. Me apasiona la escritura, y el análisis de todo tipo de expresiones artísticas sobre todo el cine. En mi blog gustoycalidad.wordpress.com comparto mis opiniones y recomendaciones sobre el mundo cinematográfico.