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Las empresas mipymes son organizaciones que se han visto fuertemente afectadas por esta pandemia. Por su configuración, la cantidad de empleados y su funcionamiento, su seguridad financiera se ha golpeado a causa de las limitaciones que genera la coyuntura actual. 

La Cámara de Comercio de Bogotá compartió, hace unas semanas, algunas recomendaciones sobre el manejo financiero para las empresas mipymes. Lo principal, explican, es cuidar la caja de los empresarios y para eso, existe la opción de re-negociar los acuerdos que tengan vigentes, adaptando los términos a las nuevas circunstancias para conservar las empresas como unidades productivas. Aquí les explicamos cuáles son los 10 consejos prácticos que plantean los expertos de la Cámara de Comercio para administrar las finanzas de mipymes ante los efectos del COVID-19.

Punto de partida: Analice su estado financiero actual. Identifique cómo se encuentra y a partir de ahí empieza a tomar el control de sus finanzas. Sobre todo, si está endeudado. Esto implica elaborar un presupuesto que le permitirá tomar conciencia de en qué se gasta el dinero y actúa como protector ante la tentación de hacer gastos innecesarios.

 

Gestione sus cupos de crédito. Si tenía líneas de crédito pre-aprobadas, actualícelas o pídalas, controle las pérdidas y aproveche los beneficios que ha emitido el Gobierno, como no pagar el 100% de los parafiscales y el acceso a créditos y subsidios de nómina. En caso de que sus recursos se lo permitan, liquide sus deudas, sobre todo las más caras, es decir, aquellas que tienen la tasa de interés más alta.

 

Cuide su caja. Los negocios se quiebran por la caja. Revise que esté cobrando a sus clientes, más rápido de lo que paga a sus proveedores. Proyecte el flujo de caja de los próximos doce meses y plantee tres escenarios: el conservador, el más probable y el optimista.

 

 Cuide las entradas y salidas. Eliminar los gastos que no sean absolutamente necesarios para sacar adelante la operación. Es el momento de cuidar a los empleados y analizar el impacto financiero y social que conllevan medidas como el teletrabajo y las vacaciones colectivas o anticipadas.

 

Gastos fijos. Convierta en variables la mayor cantidad de gastos fijos que sean posibles.

 

 

Controle las inversiones en bienes de capital. Solo invierta en compras de maquinaria, vehículos, equipos de cómputo y/o inmuebles si su flujo de caja de los próximos doce meses bajo el escenario “conservador” se lo permita.

 

Estudie la deuda. Únicamente acepte los  “planes de alivio” ofrecidos por las entidades financieras si ha hecho un análisis de su flujo de caja en el escenario conservador”. Si no es absolutamente necesario, no los tome. Si lo va a hacer, evalúe varias alternativas en términos de pazos (amplios), periodos de gracia (los más largos) y tasas (las más bajas).

 

Optimice sus recursos. Es posible que en este momento la prioridad de su empresa sea innovar y reinventarse, teniendo en cuenta la premisa de “escasez de recursos”, piense en el desarrollo de modelos de negocio con un mayor valor económico y social, optimizando los recursos con los que cuenta.

 

Genere un retorno de dinero. Busque oportunidades para tener más ingresos invirtiendo. Para ello, realice una lectura del mercado: entienda las bases de la nueva realidad económica y las nuevas oportunidades que hay en sectores privilegiados y niveles de riesgos de acuerdo con los nuevos comportamientos del consumidor. Revise si puede iniciar un negocio en internet, comprar una franquicia, invertir en el mercado de valores, entre otras.

 

Reorganización empresarial. Frente a aquellos casos en donde la negociación ha sido insuficiente y en donde se prevé una incapacidad de pago inminente, existen otras medidas que tienen por objeto la recuperación y conservación de la empresa como generadora de empleo. Por ejemplo, la reorganización empresarial que contempla la Ley 1116 de 2006.